terça-feira, 1 de setembro de 2009

Será que vivimos para recordar? Tan fugaces son los momentos, las emociones, los pensamientos... Llegan y se van sin preguntar. Parece que el cuerpo es el más lento de todos! Es como aquél que vive la película creyendo que es real hasta que se encienden las luces y percibe que todo aquello se esfumó. Cuando entendemos, congelamos aquello entendido. Qué misteriosa obra de arte que es la vida. Actuamos en ella sin siquiera saber quién es el director o el escritor. Actores sin ensayo. Quién escogió nuestro papel?